Thursday, December 24, 2009

Un Viejo que leía Novelas de Amor de Luis Sepúlveda.

Detrás de un título correcto, pero que lleva al despiste, se esconde esta magnífica joya de la literatura. En apenas unas horas he dado cuenta de tan sabroso y delicado bocado. Parece mentira que en ciento treinta páginas puedan caber tantas historias, sentimientos y moralejas juntas.
Un viaje a la Amazonía profunda donde presente y pasado, civilización moderna y sabiduria ancestral luchan por sobrevivir unas e imponerse otras, siempre con el ojo vigilante de la vida salvaje y desconocida que los rodea.
Fue como volver a casa después de largo tiempo. Allí me esperaban los indios shuar, famosos reductores de cabezas y los jíbaros corrompidos por el alcohol del hombre blanco, la ayahuasca y su poder estimulante sobre la mente y las serpientes y tigrillos que me hicieron recordar miedos eternos.
No leía novela sudamericana desde García Márquez y Vargas Llosa. Ahora me doy cuenta de lo mucho que echaba de menos sus dichos y expresiones y su manera de ver la vida, tan cercana y lejana a la vez de la nuestra. Puede que me anime a volver por aquellas tierras tan misteriosas y encantadoras, eso sí, siempre acompañado de un traguito de Frontera. Y por supuesto compartirlo con Mrs. Gibson por su gran recomendación ;-).

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