Segunda entrega de las aventuras de Lem Taylor y ... No, no busquéis al bueno de Ironwood, en el último bolo bebió demasiado en el garito de Shug y se quedó durmiendo la mona.
Poca música en este número, tan sólo un atisbo del House of the Rising Sun, popularizado por Los Animals de Eric Burdon; y si en cambio mucha sangre, sangre derramada por culpa del inútil racismo, pero que íbamos a pedir para el condado de Hempsted en Arkansas en los años treinta, cuando hoy en día seguimos tropezando en la misma piedra.
Puertas abiertas para la tercera y última parte de la historia, esperando ansiosamente el desenlace. Ojalá sea positivo y triunfe la música sobre lo demás, porque en este momento la pelota está en el tejado y no tengo ni idea de que lado caerá.









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