Thursday, September 27, 2012

Crónicas Surferas: Día 2.

El segundo día hubo menos olas y muchos dolores. Nuestra falta de forma física se hizo patente en forma de agujetas sobre nuestros doloridos músculos. Y eso que había estado haciendo algo de gimnasia en casa para prepararme, aunque se ve que fue claramente insuficiente. El calentamiento fue corto y matador, pero pronto los músculos entraron en calor y de nuevo al agua. La pega fue que en lugar de ir andando por la playa hacia la zona de olas, los monitores nos obligaron a ir remando para practicar esta parte del surf, y esto acabó con buena parte de nuestras reservas energéticas. Mirábamos de reojo a los chavales más jóvenes que ya habían estado otros años en el curso y la envidia nos corroía al ver lo bien que se manejaban sobre las olas. Olas que no nos servían a nosotros pero a ellos con su peso les iban de maravilla.
Este día hubo muchas menos olas que el primero y tuvimos que ser más selectivos a la fuerza. Esto ayudó a conservar más o menos nuestras débiles fuerzas y superar la jornada con algo de decoro. Todavía no sabemos elegir bien las olas ni el momento de cogerlas, si lo haces muy pronto la ola se va sin ti y si te demoras la tabla hace un picado que te manda a tragar agua y a limpiar tus orificios corporales. Otras veces es la ola la que te coge a ti y te lleva hacia la orilla sin que tú lo quieras. Todo muy divertido. Sin embargo, los progresos se hicieron evidentes, consiguiendo ponernos en alguna ocasión de rodillas sobre la tabla y alguno de mis compañeros casi de pie. Todo esto nos dio ánimos para afrontar el día siguiente, que fue denominado como el Gran Miércoles en honor al título de la película.

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