Maldita sea la coincidencia. Ayer mismo por la tarde imitábamos a Andrés elogiando su capacidad comunicadora, con un estilo propio y divertido que no pasaba inadvertido. Y por la noche, el mazazo de su muerte. "La vida puede ser maravillosa" repetía una y otra vez animando al personal y hoy ya no está con nosotros.Pequeño gran speaker, siempre rodeado de gigantes deportivos que pronunciaban su baja estatura, lo conocí en aquellas tardes de viernes cuando retransmitía los partidos de la NBA en Canal +, acompañado de Antoni Daimiel, al que voceaba tanto como luego a Julio Salinas y hacía la ametralladora cada vez que metían un triple. Con un estilo curtido al más puro sabor americano, ponía motes a los jugadores, los asociaba con canciones o títulos de películas o simplemente les añadía coletillas que le daban a los partidos un toque indiscutilble.
Después pasó al fútbol y lo conocieron las masas, algunos no lo entendieron y lo criticaron pero marcó escuela. Puso en boca de todos expresiones como el "tiki-tika" o ,"jugón" y como no "la vida puede ser maravillosa", pero hoy lo es un poco menos sin él. Te echaremos de menos Andrés.







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