De nuevo procedente de tierras catalanas nos llega otra variedad artesanal cervecera que catar. Una cerveza totalmente natural sin pasteurizar ni filtrar que conserva todas sus cualidades de origen.
Tanto al abrirla como al servirla destaca la enorme cantidad de gas que ha ido acumulando en la botella. La espuma crece sin parar y la efervescencia se conserva durante toda la cata en el líquido. Sin embargo, la espuma desaparece tan rápido como subió y al beberla no se aprecia todo el gas que parece tener al observarla.De color amarillo claro y muy turbia, rozando la opacidad, se intuyen en el fondo de la copa los posos tradicionales de estas cervezas. El aroma nos recuerda sin duda al vino o al cava y al degustarla se nos hace más patente esa extraña cercanía que tiene con el cava, aparte de una tendencia muy fuerte a los sabores afrutados. Cerveza ligera en cuanto a graduación alcohólica (4,2%) pero muy espesa en cuanto a composición y paso por el paladar.










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