Un bosque.
Una guerra.
Una casa al lado del bosque.
Una familia rota.
Un misterio.
El joven Steven Huxley nos contará en primera persona su experiencia al volver a Refugio del Roble, su casa familiar, tras combatir en la Segunda Guerra Mundial. Pronto se dará cuenta de que el Bosque Ryhope es capaz de interactuar con los humanos que viven cerca, a la vez que los humanos también pueden hacerlo pero de forma inconsciente. Con un pesimismo latente, lo que parecía ser un cuento de hadas se transformará en algo muy diferente.
Muchas recomendaciones de distintos blogs me han llevado a la lectura de este libro que desconocía por completo. A mí no me ha llegado tanto, quizás por el hecho de que venga de leer al maestro Martín que pone el listón muy alto, pero destacaré los aspectos que me han llamado la atención.
La idea principal del comportamiento del bosque y los humanos que se acercan a él me parece muy curiosa y original. Los bosques siempre han sido un lugar propenso al misterio y a ocultar criaturas misteriosas, pero este bosque es realmente especial. Yo me cuidaría mucho de acercarme por allí, no fuera que mi mente calenturienta me diera algún disgusto (qué difícil es a veces hablar de un libro sin desvelar su contenido).
Además, dentro de la historia principal encontraremos varias leyendas insertadas que harán que la lectura sea como una caja sorpresa que contiene a su vez otra caja sorpresa más pequeña y así sucesivamente, hasta englobar un conjunto de pequeños relatos flotando alrededor de los personajes principales.
Menciona de pasada el círculo de piedras de Avebury en el condado de Wiltshire, que tuve el enorme gusto de visitar (ver enlace), y ahora de recordar, así como una alusión a las líneas leys, de las que había oído hablar con sumo interés en su momento y que luego cayeron en mi olvido.
Para terminar, reconozco que me ha defraudado un poco debido a las expectativas que había creado, aunque como he contado anteriormente, tiene unos cuantos detalles aprovechables.








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